La cerveza Pilsener: el legado checo

Si alguna vez has disfrutado de una cerveza dorada, refrescante y con un toque amargo que te hace pedir otro trago, es muy probable que hayas probado una Pilsener. Este estilo, nacido en la ciudad checa de Pilsen, ha conquistado el mundo con su equilibrio entre sabor y frescura.

Pero... ¿qué más podemos aprender de las Pilseners?

El proceso de elaboración de las Pilseners

La magia de una buena Pilsener comienza con sus ingredientes, que son simples pero de alta calidad: malta pálida, agua blanda, lúpulos nobles y levadura lager. Lo interesante de este interpretación cervecera es cómo estos elementos se combinan para crear algo tan especial. El proceso de elaboración sigue los siguientes pasos:

  1. Maceración: la malta pálida se mezcla con agua caliente para extraer los azúcares fermentables. Esto da como resultado un mosto dulce que es la base de la cerveza.
  2. Cocción y adición de lúpulos: el mosto se hierve y se añaden los lúpulos nobles, como el Saaz, que aportan su característico aroma floral y su amargor equilibrado.
  3. Fermentación a baja temperatura: aquí es donde entra en juego la levadura propia de las lagers. Este tipo de levadura trabaja a temperaturas bajas (alrededor de 10 °C), ayudando a desarrollar los sabores limpios y crujientes que definen a las Pilsen.
  4. Maduración: el resultado se almacena a bajas temperaturas durante varias semanas para que los sabores se integren y se asiente el gas carbónico natural.

Este proceso lento y minucioso es clave para obtener esa claridad visual y ese sabor distintivo que tanto caracteriza a las cervezas Pilsener.

Las características comunes del estilo Pilsener

Aunque hay variaciones dentro de lo que podríamos catalogar como una familia, todas las Pilseners comparten ciertos rasgos que las hacen inconfundibles:

  • Color: suelen ser doradas y cristalinas, con una espuma blanca y persistente.
  • Aroma: notas florales y especiadas provenientes del lúpulo, combinadas con un toque dulce de la malta.
  • Sabor: un equilibrio perfecto entre el dulzor de la malta y el amargor del lúpulo, con un final seco y refrescante.
  • Cuerpo: ligero a medio, ideal para un trago fácil pero lleno de sabor.
  • Carbonatación: generalmente alta, lo que realza su frescura y crujiente textura.

Estas características las convierten en una opción popular tanto para acompañar comidas como para disfrutar en momentos de relajación.

Subestilos y variedades de Pilsener

Aunque todas las cervezas tipo Pilsener comparten una base común, existen algunas variaciones dependiendo de la región de origen, los ingredientes utilizados y los matices de sus creadores. Entre las principales variedades, podemos encontrarnos con tres: la de Bohemia, la de Alemania y la versión americana.

Bohemian Pilsner

La rubia checa, conocida como Bohemian Pilsner, es la versión original. Y como reza su nombre, se inició en la región de Bohemia, al oeste de la República Checa, con la Pilsner Urquell.

En realidad, el término de Bohemia puede ser un tanto amplio, pues la zona cuenta con enorme tradición cervecera y muchas localidades presumen de tener una variedad propia y característica.

En general, suelen tener un cuerpo un poco más robusto que otras versiones, con un dulzor maltoso y un amargor equilibrado.

Otro buen representante es la Budějovický Budvar, que inspiró la versión americana de Budweiser.

German Pils

Aunque la receta original tiene orígenes alemanes, el mercado alemán ha ido derivando en una versión muy adaptada a su caso. En concreto, estas interpretaciones de corte alemán son más secas y menos maltosas que las checas. Además, cuentan con un amargor más pronunciado y una textura más ligera.

Por otro lado, es habitual que utilicen lúpulos locales para su elaboración (como Hallertau o Tettnang), consiguiendo un aroma floral y marcado. Esta característica también puede otorgar cierto toque cítrico que, sin llegar a lo que sería la intensidad de una IPA (India Pale Ale), puede recordar a su regusto.

Un buen ejemplo de este subestilo es la Bitburger Pils o la Pilsener Veltins, muy reconocidas en el país.

American Pilsener

La pariente americana conocida como American Pilsener está inspirada en las versiones europeas, pero también ha sido adaptada al público americano. Así, suelen utilizar ingredientes locales, con un perfil más suave y menos amargo.

Una American Pils muy típica es la Miller, que presume de cuatro filtros para conseguir una suavidad excepcional. ¡Y la puedes encontrar en supermercados españoles!

Por otro lado, en la cerveza mexicana también se pueden distinguir matices propios entre las Pils, como su carácter ligero, suave y refrescante. Un buen referente podría ser la cerveza Modelo.

Otras variantes tipo Pilsen

Puesto que las cervezas tipo Pilsen están muy extendidas alrededor del globo, muchas otras zonas o países han adaptado sus recetas a su mercado particular.

Por ejemplo, las cervezas japonesas tienden a ser extra secas, mientras que las grandes representantes de la cerveza italiana son menos amargas y con menor cuerpo que sus parientes originales.

Las cervezas Pilsener más destacadas

Puesto que se trata de una de las familias más consumidas en el mundo, la variedad de marcas y creaciones es enorme.

Cervezas Pilsener españolas

En España, las cervezas tipo Pilsener comenzaron a llegar a finales del siglo XIX, si bien no ganaron gran popularidad hasta la segunda mitad del siglo XX. A lo largo de este siglo las marcas locales comenzaron a adaptar esta variedad a los gustos de su mercado, consiguiendo un gran éxito que dura hasta nuestros días.

Entre las más representativas, podemos mencionar:

  • La Alhambra Especial, inspirada en las recetas checas, con aromas afrutados y florales. Muy equilibrada gracias a su lento proceso de fermentación, puedes hacer un buen maridaje con verduras.
  • La Xibeca de Estrella Damm. Muy conocida en Barcelona, con un posicionamiento de "cerveza de mesa" en botellas de un litro. Ligera, suave y refrescante.
  • La Mahou Clásica. Una de las primeras interpretaciones de Pilsener en España, conocida por su equilibrio entre maltosidad y amargor. 4,8% de graduación alcohólica, espuma consistente y ligeras notas florales son otros atributos de presentación. En cuanto a platos a los que acompañar, un conejo al ajillo o unas gambas a la plancha pueden darte una buena experiencia.
  • La Cruzcampo Pilsen. Desde 1904, sigue siendo un clásico del sur de España, con un sabor suave debido a su amargor moderado. Va muy bien, por ejemplo, con un pescadito frito, típico también de tierras andaluzas.

Cervezas Pilsener internacionales

El impacto global de las Pilseners es innegable, y muchas marcas de cerveza internacionales han hecho de este tipo de cerveza su estandarte. Algunas de las más icónicas que podemos mencionar son:

  • Stella Artois: una de las cervezas belgas más conocidas y exportadas, a pesar de que su país no sea tan famoso por producciones en esta categoría.
  • Birra Peroni: con un perfil más ligero y dulce, esta Pilsener italiana es perfecta para acompañar comidas mediterráneas. Y, viniendo de donde viene, una pizza sería el complemento perfecto.
  • Asahi: procedente de Japón, es una versión más moderna y seca, ideal para los paladares que buscan algo refrescante y minimalista.
  • Polar es una de las Pilsen venezolanas más conocidas, fácil de degustar en España.