
La cerveza Rosa Blanca
El símbolo mallorquín de caracter fresco y lupulado.
Si resides en las Islas Baleares o en la zona mediterránea, es posible que te hayas encontrado con la cerveza Rosa Blanca en algún supermercado o en algún bar. En caso contrario, quizás no te suene de nada, ¡pero aquí vamos a descubrirla!
Índice de contenido:
La historia de la cerveza Rosa Blanca
La historia de la marca Rosa Blanca es un interesante relato que refleja la rica tradición cervecera de la isla de Mallorca. Este emblema mallorquín, en realidad, ha pasado por altibajos y ha rozado su desaparición, pero su esencia ha conseguido perdurar para que hoy en día podamos disfrutarla.
Sus orígenes se remontan al año 1927, en un contexto donde la producción cervecera era una tradición arraigada entre los empresarios y artesanos locales. Desde sus inicios, se destacó por ofrecer diversos tipos de cerveza que conquistaron tanto a los habitantes de la isla como a los turistas. En sus primeros años, la cerveza se elaboraba siguiendo métodos artesanales, de tal manera que se asociaba con un carácter único y auténtico.
El auge del turismo en la década de los 60 impulsó un crecimiento significativo en la demanda, pero también una mayor competencia. Todo esa explosión en el consumo atrajo a grandes cerveceras internacionales, que introdujeron en el mercado sus productos masivos y estandarizados. Esta fuerte competencia industrial, sin duda, hizo cada vez más difícil que marcas independientes como Rosa Blanca se mantuvieran a flote. Y a finales de los años sesenta, la cervecera se vio abocada a la quiebra. cerrando una etapa importante de su historia.
El reflote de Rosa Blanca como parte de Damm
Después de un largo periodo de inactividad que duró décadas, en 2018 la cerveza Rosa Blanca volvió al panorama nacional. La reconocida cervecera española Damm decidió revivir la marca, restaurando su nombre en el mapa cervecero y contribuyendo a impulsar la tradición productora mallorquina. Este renacimiento tuvo como objetivo reconectar a las nuevas generaciones con el legado de Rosa Blanca y ofrecer una cerveza que, aunque modernizada, conservaba el espíritu de sus orígenes.
La reintroducción al mercado fue un evento significativo, marcado por el lanzamiento de su emblemática cerveza lager. Esta nueva etapa no solo rescató la herencia de Rosa Blanca, sino que también respondió a la creciente demanda de cervezas auténticas y de calidad. La producción se implementó con un enfoque más cuidadoso, utilizando ingredientes tradicionales de la isla y aplicando técnicas modernas que aseguran un control riguroso de calidad.
Así, y a pesar de que la fábrica se sitúe en Barcelona, Rosa Blanca ha vuelto a ser un símbolo cervecero para Mallorca, ganándose de nuevo el corazón isleño. De hecho, se deja ver en eventos y festivales gastronómicos, donde representa un eslabón entre el pasado, el presente y el futuro.
Características de la cerveza Rosa Blanca
¿Qué hace a la Rosa Blanca especial y diferente? Se enmarca dentro de la gran familia de las lagers, pero tiene signos distintivos muy particulares.
Aunque la versión original se trataba de una Pilsener, la fórmula actual se presenta como una hoppy lager, debido a su perfil bien lupulado.
Ingredientes
La malta de cebada es el corazón de la cerveza, pero también se incorporan a su receta el maíz y el arroz. Estos componentes contribuyen al cuerpo y ayudan a aligerar su sabor, otorgando frescura y limpieza al paladar.
Por otro lado, el lúpulo Citra es otro ingrediente clave de la elaboración. Aporta sus notas aromáticas distintivas y su uso durante el final del proceso de fermentación (método conocido como dry hopping) permite extraer aromas frutales sin añadir amargor. Y como resultado, se obtiene una cerveza muy fresca.
Notas de cata
Cuando te sirvas (o te sirvan) la Rosa Blanca, observarás su color dorado pálido, coronado por una espuma blanca y cremosa. Encontrarás también un aroma lupulado y bien marcado, con matices de frutas de hueso y cítricos.
En boca, presenta un equilibrio notable. La dulzura de la malta se complementa con una amargura ligera, generando una experiencia de sabor muy refrescante. Además, su textura cremosa potencia el disfrute, siendo otra de sus señas de identidad.
La graduación se mantiene un pelín por debajo de la medida para el estilo, con 4,8% de ABV.
Maridajes recomendados
Si vas de viaje a Mallorca, resides en la isla o te apetece beber una cerveza de esencia mallorquina con platos típicos del lugar, ¡aquí van algunas sugerencias para un maridaje de matrícula de honor!
- Guisado de mero con escabeche. El perfil fresco, suave y con ligeros matices cítricos de la cerveza complementa muy bien la acidez del escabeche, equilibrando el vinagre sin opacar el sabor del pescado. Si no encontrases mero, en realidad le pegaría igual de bien algún otro pescado blanco cocinado de la misma manera, como una dorada o una lubina.
- Olivas trencades. Para abrir boca antes del plato anterior, puedes tomar un aperitivo de aceitunas partidas. Un entrante mallorquín típico con un toque de vinagre, que combinará bien con la bebida creando un equilibrio entre acidez y frescura. Si lo combinas con unas almendras tostadas y pan con sobrasada, ya habrás hecho media comida, o un tardeo muy culinario.
- Frit de Matança. Este plato tradicional se elabora con carne de cerdo (hígado y otras partes magras), patatas, pimientos rojos, hinojo y una mezcla de especias como pimentón y laurel. Por ello te ofrecerá sabores muy intensos y especiados, que rebajar con cada sorbo de Rosa Blanca.
Una opción vegana, ligera y mediterránea es el Tumbet. Consiste en varias capas de berenjena, calabacín, pimientos rojos y patatas, todo ello frito y luego horneado con salsa de tomate casera.
Si prefieres optar por ideas más sencillas o platos más generales, ¡también te damos otras ideas!
- Jamón ibérico y quesos frescos. Las típicas tablas de estos productos combinarán muy bien la cerveza Rosa Blanca. Puedes pensar en quesos suaves de cabra y añadir al jamón embutidos como fuet o salchichón. Más fácil de disfrutar en casa, puede haber pocas cosas, ¿no?
- Langostinos o mejillones a la plancha también son fáciles de poner en la mesa, haciendo un buen tándem con cada sorbo.
Cervezas alternativas
Debido al caracter hoppy o lupulado de la Rosa Blanca, las alternativas más parecidas y donde podrás evaluar mejor los matices diferentes serán aquellas que, sin salirse del estilo base, también se definan como tal. Por ejemplo, te recomendamos un par de opciones que nos llaman mucho la atención:
- La Tipopils de Birrificio. Una cerveza italiana definida como artesana, seca y lupulada. La encontrarás más turbia e intensa, donde sobre todo destacan sus notas cítricas y resinosas.
- La amerciana Pivo de Firestone Walker, también declarada como dry-hoppy, tiene un carácter más seco y floral, con notas herbales marcadas por lúpulos nobles. Además cuenta con un perfil más crujiente, en comparación con la suavidad mediterránea que caracteriza a la Rosa.
Y más allá, si te apetece explorar caminos aún más lupulados, pues ir en dirección a las IPA, como la Hoppy Flower de la Barcelona Beer Company.