Conoce la cerveza Trapense

La tradición monástica cervecera en su estado más puro, con siglos y siglos de trabajo artesano en abadías y monasterios. Con carácter fuerte y sabor marcado, diseñadas para las almas cerveceras más sibaritas y exigentes.

Con orígenes en la cerveza belga, el estilo trapense (o trapista, proveniente de trappist) se ha ganado el derecho de tener una categoría propia por su relevancia, repercusión y tradición.

Qué es la cerveza trapense

La denominación trapense hace referencia un tipo de producción concreta. De tal manera, son aquellas elaboradas dentro de monasterios trapenses y bajo la supervisión de los monjes. De tal modo, para llevar el sello de "Authentic Trappist Product" que certifique una cerveza como trapista, debe cumplir tres requisitos:

  • La cerveza debe producirse dentro del monasterio o en sus inmediaciones.
  • Debe estar supervisada por la comunidad monástica, atendiendo a sus métodos tradicionales y a sus cánones de calidad.
  • Los ingresos deben destinarse al mantenimiento del monasterio y a obras benéficas.

Además, se caracterizan por el uso de ingredientes naturales, la ausencia de aditivos y su producción no industrializada. Por ello, tienen un carácter muy artesanal y apenas hay una veintena de cervezas trapenses en el mundo. La mayoría se producen en Bélgica, debido a sus orígenes, pero hay algún ejemplo más allá de sus fronteras, como la inglesa Tynt Meadow, la austríaca Engelszell o la italiana Tre Fontane.

Las cervezas trapenses vs las cervezas de abadía

¿Y qué diferencia hay entre las denominadas trapenses y las cervezas de abadía (Abbey Beers)? Ambas pueden tener la misma esencia, pero hay un elemento diferencial: las primeras son las únicas que tienen el certicado para poder llamarse Trappist y, por tanto, son más exclusivas.

Así, podrás encontrar muchas cervezas enmarcadas en el concepto de abadía, bien porque sigan elaborándose en lo que antes fuera un antiguo monasterio o porque a pesar de haber sido absorbidas por grandes compañías conservan las recetas originales y hacen honor a ellas con sus características. Por ejemplo, la cerveza Leffe hoy en día es propiedad del gigante AB InBev, pero sigue la tradición iniciada en el siglo XII.

Otros nombres también se han hecho un mercado en el rango de abadía, incluso fuera del territorio belga. Por ejemplo, la cerveza alemana Paulaner o la española Legado de Yuste.

Estilos de cerveza trapense

La clasificación trapense forma parte de la gran familia de las cervezas Ale, debido a que todas comparten su tipo de fermentación. Sin embargo, para seguir con la jerarquía hay más criterios, pues algunas entidades incluyen los tres subestilos trapenses dentro del grupo de las cervezas flamencas. Otras, en cambio, van más allá de su procedencia y hablan de un género aparte, que contiene precisamente esas 3 variantes.

Puesto que estas clases cerveceras han trascendido más allá de su origen, es habitual encontrarlos en todo tipo de producciones. Es decir, que una cerveza pertenezca a un subestilo trapense, no significa que tenga su certificación ni que tenga relación con un monasterio.

Dubbel

El término Dubbel (doble en neerlandés) hace referencia a su mayor cantidad de maltas en comparación con otras cervezas más ligeras, como las Enkel o Singles. Los monjes trapenses de la abadía de Westmalle crearon en 1856 la primera Dubbel moderna y, años más tarde, tras conseguir perfeccionar su recta, marcaron el estándar de la especialidad.

A lo largo del siglo XX el nombre "Dubbel" se fue popularizando para describir este tipo de cervezas maltosas, con más cuerpo y mayor graduación alcohólica que las versiones más ligeras de las abadías.

Su color puede variar entre ámbar oscuro y el marrón caoba, con reflejos cobrizos y una espuma cremosa. En ella predominan las notas afrutadas (como ciruelas, pasas, higos o dátiles) y los matices especiados, con un dulzor equilibrado por una ligera sequedad final. Y puesto que el protagonismo lo tienen las maltas y la levadura, no son cervezas amargas, estando en el rango de los 15-25 IBU

En resumen, una Dubbel es una cerveza que equilibra dulzor, cuerpo y notas especiadas con una gran riqueza de matices. Es perfecta si buscas una cerveza intensa pero accesible, con una complejidad ideal para acompañar comidas contundentes.

Tripel

El concepto de Tripel (triple) también hace referencia a la cantidad de maltas empleadas en su elaboración. En 1934 se lanzó la cerveza conocida como Westmalle Tripel, iniciando el estándar actual.

A diferencia de la anterior, la Tripel es clara y dorada, con un amargor más elevado que puede llegar hasta los 40 IBU. En este caso, además, predominan los ésteres frutales (manzana, pera, plátano o albaricoque) y las notas especiadas como el clavo o la pimienta. Tiene una carbonatación alta, un cuerpo medio y final seco y efervescente, así que es muy bebible a pesar de su graduación alcohólica, situada entre el 7 y el 10% de alcohol por volumen.

Resumiento, en una Tripel encontrarás una cerveza potente pero fácil de beber, con un buen balance entre maltas, especias y lúpulo.

Quadrupel

Una cuádruple o Quadrupel es el máximo exponente trapense. La cervecera La Trappe popularizó el concepto en los años 90, añadiendo más malta, más alcohol, más intensidad y más complejidad. ¡A tope de todo!

Con las cervezas Quadrupel vuelve el color marrón oscuro, con aromas cercanos al caramelo, la miel o al pan tostado. Tiene un sabor dulce y complejo, con un marcado carácter maltoso en el que podrás percibir frutas, toffee y un ligero toque de chocolate o café. El final suele ser cálido y seco, con un justo amargor entre bajo y medio para equilibrar el dulzor de la malta. Su carbonatación moderada ayuda a rebajar la potencia de su graduación, situada entre el 10% y 14% de ABV.

Así, es una creación intensa, rica en matices y con una potencia que la convierte en una cerveza para saborear lentamente. Y es que desde luego no es una bebida para disfrutar sin más, sino para degustar en un ambiente relajado, como si fuera un buen vino o un licor añejo.

Marcas de cerveza trapense

Si nos vamos a ejemplos concretos que puedas saborear, primero comenzaremos con las marcas de cerveza que constan en la selecta lista de trapenses oficiales:

  • Chimay: tiene más de 150 años de historia y en su catálogo puedes encontrar las tres variantes comentadas, así que puedes hacer un recorrido completo apostando por la misma abadía.
  • Westmalle: como gran contribuyente a la causa, es de las más reconocidas y valoradas.
  • Westvleteren: de nombre un tanto complejo, es otra abadía muy exclusiva. De hecho, su Westvleteren 12 es considerada una de las mejores cervezas del mundo.
  • Rochefort: restablecida en 1899 tras casi tres siglos de historia previa, su 10 llega hasta los 11,3% (ABV) y para muchos catadores también se encuentra entre las más mejores del mundo.
  • Orval: es única en su segmento, con un perfil muy seco y lupulado.
  • Zundert: ubicada en los Países Bajos, es productora de una Tripel y de una Quadrupel, ésta última ganadora de la medalla de oro en el Dutch Beer Challenge de 2019.

Por otro lado, si ampliamos el criterio a cervezas que se pueden catalogar en algunas de las tres variedades trapenses, destacamos:

  • Achel: de manera oficial, perdió la condición trappist, pero continua elaborando sus productos siguiendo su receta tradicional.
  • St.Bernardus: con una buena variedad en su portfolio, cuenta entre sus filas con la St.Bernardus Abt 12, una cuádruple que ejerce como abanderada de la fábrica.
  • Tripel Karmeliet: de las más famosas en su categoría, ganadora de varios premios internacionales.